sábado, 04 abril, 2009
El secretario de Estado de Investigación defiende que invertir en I+D+i tiene una respuesta económica directa
Carlos Martínez Alonso insiste insiste en la necesidad de sumar a las empresas a los esfuerzos públicos para financiar la investigación
“Cuando el Gobierno apuesta por la I+D+i, hay respuesta económica”. Con esta contundencia ha manifestado el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, su convicción de que es necesario mantener el apoyo a la I+D+i en España e impulsar el papel de las instituciones privadas en su desarrollo.
El secretario de Estado de Investigación asegura que en la actual situación de crisis económica “lo importante es actuar”, y que aunque no tengamos la certeza absoluta de que las medidas que tomamos sean las más adecuadas, “la I+D+i es el camino”. Para Martínez Alonso, aquellos recursos que la Administración pone al servicio de los investigadores “tienen efectos claros”. El secretario ha ofrecido un ejemplo concreto relativo a los años durante los que estuvo al frente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): “Entre 2005 y 2008, el Ministerio incrementó un 24 por ciento su aportación presupuestaria al CSIC, y los principales indicadores de productividad y competitividad de este organismo mejoraron. Algunos se duplicaron, otros casi llegaron a multiplicarse por 10. Aumentó un 50 por ciento la cooperación con la iniciativa privada, un 60 por ciento la captación de recursos competitivitos, un 200 por cien la licencia de patentes y un 400 por ciento la creación de empresas de base tecnológica”.
En su opinión, las acciones prioritarias con relación a la ciencia y la tecnología españolas son la gobernanza, la competitividad y la internacionalización. Las tres son necesarias para gestionar las grandes crisis que afronta el planeta: alimentaria, energética, medioambiental y financiera: “Con la crisis derivada de la Segunda Guerra Mundial se produjeron algunos de los mayores avances biomédicos de la Historia. Tenemos que convertir las dificultades actuales en una oportunidad”.
El secretario de Estado ha justificado la importancia y la necesidad de los grandes proyectos que el MICINN tiene en marcha en estos momentos, como la nueva Ley de la Ciencia, la Estrategia Universidad 2015 o Prometeo 2020, el plan para la reforma de los OPI. También ha recordado que ya se han tomado medidas especiales para facilitar la labor de las empresas que inviertan en I+D en este difícil contexto, especialmente por parte del CDTI, como la retirada de determinados avales o la emisión de informes motivados para acceder a desgravaciones fiscales.
Martínez Alonso ha querido explicar los motivos por los que se ha optado, en el Plan Nacional I+D+i 2008-2011, por cinco áreas estratégicas. La biotecnología y la nanotecnología, ha comentado, tienen una influencia transversal enorme sobre los demás campos científicos; en cuanto a la salud, las energías renovables y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), son ámbitos que concentran gran interés por parte de los ciudadanos, “en los que España ya destaca y puede hacerlo aún más”.
Martínez Alonso también se ha referido a la necesidad de modificar la carrera científica y de alentar el espíritu emprendedor entre los investigadores, para que se incremente el número de licencias de patentes en España: “El día que logremos habilitar mecanismos que estimulen a los investigadores a transferir su conocimiento a empresas y sociedad, habremos dado un salto extraordinario”.
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